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Carla Abejón Tamargo Escritora


lunes, 28 de febrero de 2011

El último adiós


El último adiós

Creo que ya no puedo mas, vivo encerrada. Son cuatro muros de piedra maciza los que me rodean, con muchas habitaciones, en una de las cuales estoy yo. Sí, estoy en un psiquiátrico…No me gusta recordarlo, ¿queréis saber mi historia?...
Tenía 15 años cuando me lo presentaron, mi perdición: Mateo. Fue en una fiesta, en el cumpleaños de mi mejor amiga Marta, la que aún me sigue viniendo a visitar. Bueno, una vez que le conocí, me enamoré de él a primera vista… fue un flechazo. Poco después comenzamos a salir, y nos fue muy bien. Era la persona más dulce, encantadora y maravillosa que había conocido en toda mi vida, y sí estábamos muy enamorados y nos amábamos por encima de todo. Cuando yo cumplí la mayoría de edad, hicimos una gran locura, nos casamos. Nuestra boda fue maravillosa, y me juró amor eterno en una pequeña iglesia de la localidad donde vivíamos. La luna de miel fue preciosa, muy exótica y romántica, en una lejana isla tropical perdida en medio del Pacífico.
Pero en aquel momento, no sabía que me estaba metiendo en un profundo y oscuro agujero negro, sin salida, sin final, por el que vagaría eternamente sin llegar a conocer la muerte… Y de haber sabido lo que iba a venir después de la boda, nunca jamás me hubiera casado, y mucho menos haberle conocido. Si lo hubiese llegado a saber, me hubiese suicidado mucho antes… y aunque, todos cometemos errores, yo cometí demasiados, y ese fue muy grave. Me odio a mi misma desde entonces. Mis amigos y mi familia me dicen que no fue culpa mía, pero aún así, me siento tan culpable que apenas puedo dormir.
Después de casarnos, a los nueve años siguientes, nació nuestra primera hija. Como él se había ido a trabajar fuera unos años, la crié y la eduqué yo sola. La llamé Lucía.
La niña creció sana. Pero al cumplir ella el año él volvió a casa, y me di cuenta de que había cambiado radicalmente. Ya habían pasado unos cuantos años desde que nos casamos, y él comenzó a distanciarse. Solía sacar la estúpida excusa de “son motivos de trabajo”, y yo, como una gran tonta me lo creía. Seguían pasando los años, y esto se hizo con el paso del tiempo más intenso. Él casi nunca dormía en casa, no comía en casa, hablaba encerrado en el baño con el grifo abierto para que yo no escuchara la conversación. Todos los días era la misma rutina: Levantarme temprano, (cerca de las seis de la mañana), hacerle el desayuno, despedirle, cuidar de la niña, ir a la compra, hacer la comida, cuidar de la niña otra vez, limpiar y ordenar la casa, preparar la cena, y dormir. Siempre era lo mismo.

Una mañana, me levanté, y fui a hacer el desayuno, como de costumbre. Él no estaba en casa, algo bastante habitual en nuestra relación. Cuando por fin volvió, estaba borracho, y en aquel momento tuvimos una gran discusión:
-¿Qué horas son éstas de llegar? – Pregunté enfadada.
- Las que quiero - Respondió
-¡No me hables así! – Dije 
- ¡Hablo como quiero! - Gritó
- No me levantes el tono de voz… - Murmure
- Cállate - Bramó

Me propinó un puñetazo en plena mandíbula, de la cual se me rompieron dos dientes y mi boca se puso de color rojo.
Suspiré. Acto seguido comencé a llorar, pero a él le dio igual. No se como ocurrió, mi memoria esta en blanco, hay muchas lagunas, hay demasiadas cosas que no recuerdo, pero sinceramente, tampoco son muy agradables de recordar. Lo siguiente que hizo fue darme una paliza que me dejó moratones por todo el cuerpo. Empecé a llorar, y le dio igual. Francamente, yo no lloraba por el dolor que me causaban las heridas, lloraba por el dolor psicológico que me estaba produciendo… Había cambiado demasiado para mal en tan pocos años.

Yo sabía que él se veía con otras mujeres, pero estaba tan ciega por el amor que sentía hacia él que no quería creérmelo. Era ciega, pero no era tonta, yo solía dudar, demasiadas noches sola, demasiados días… La cosa era demasiado extraña y sospechosa. Yo sospechaba, pero lo cierto es que nunca dije nada. Sí, fui demasiado estúpida.
Aquella vez fue la más dolorosa, renuncié a lo que más quería, renuncié a todo mi mundo, porque realmente, en aquellos tiempos, tal y como estaban las cosas, mi mundo era ella. ¿Queréis saber lo que pasó? Os lo voy a contar:
Aún lo recuerdo perfectamente, era una noche clara y estrellada, él llegó a altas horas de la madrugada, borracho, como de costumbre. Entró en la habitación, cerrando con un portazo y se acercó a mi sigilosamente mientras dormía. Me pegó, y empecé a chillar, pero le dio igual.
Me propino un puñetazo en plena cara, y comencé a sangrar. Después me comenzó a dar patadas por todo el cuerpo. Caí al suelo, no podía moverme por el dolor causado, pero a él le seguía dando igual.

Me agarré la cabeza con las manos y me dolía mucho. Me miré la mano, y la vi roja. Lloré mucho entonces…
Prefiero saltar lo que vino después, fue demasiado fuerte y doloroso. Además no es una cosa agradable de contar, y mucho menos de escuchar…
Después de “aquello”, no le volví a mirar con los mismos ojos.

- Si te preguntan di que te quemaste con la plancha, y que te caíste en el baño.
El silencio no me ayudaba, no sabía que hacer, necesitaba hablar, ya que sabía que había sido la primera, pero no la última vez.
Ala mañana siguiente, fui de compras y me encontré con Marta.

-¡Oh, dios!, ¿qué te pasó? – Me preguntó Marta
- Yo… ¿esto?, no te preocupes, me queme con la plancha y me caí en el baño, pero no tiene importancia…

Dejé a Marta, y me dirigí a un orfanato cercano de la ciudad. Allí hablé con la directora. Le explique mi situación (una diferente a la verdadera). Y aceptó de buenas a quedarse con Lucía y cuidarla, hasta que fuese dada en adopción. Se lo agradecí mucho, ya que yo no me podía ocupar de ella en la situación en la que me encontraba. Bueno, yo podía, el problema para la niña, iba a ser crecer en aquella situación. Una gran tortura para ella. Salí del edificio llorando. Pero recuperé la compostura al llegar a casa.
Mentí, porque no quería más problemas, pero mi marido me pegaba, porque yo era independiente, y no le pertenecía. Me merecía mucho más, o al menos respeto. Yo a él le trataba bien, y el a mi fatal. Él no mandaba sobre mí, y yo lo sabía, pero él ejercía autoridad, y yo a causa de no decirle nada y no hacer nada, vivía maltratada.
No podía detenerle, no podía defenderme, no podía hacer más que rezar por tener suerte. En nuestra historia fue normal pasar del amor al odio, se convirtió en algo habitual, él no me quería, pero quería que fuese suya para siempre. Yo ya no podía más, él cada vez era peor, y mi paciencia iba en decadencia. Cuando quise hablar, me di cuenta de que ya era demasiado tarde…vivía junto al mal…

Aunque prefiero no contaros el final, voy a hacerlo. Era ya demasiado tarde para ir hacia atrás, no volvería a tener otra oportunidad, fui simplemente un mal día en la prensa local… Si yo ahora pudiera cambiar en algo tus miserias, daría todo por que entiendas un solo segundo de mi sufrimiento. Ahora ya no puedo hacer nada… solo espero que mi trágica historia no quede solo en la memoria, y que sirva de ejemplo, de un ejemplo que no se ha de seguir, para que esta historia no se repita jamás.
Miro por mi ventana, esta cubierta por las rejas, miro al horizonte, veo la libertad. Siento como mis sueños y esperanzas se alejan…
Lloro, pero ya no me importa nada. Hoy es trece de abril del 2010, y hoy hace exactamente 25 años que nos conocimos, el día en el que pasó “aquello”, me juré que cuando pasara un cuarto de siglo, después de la fecha en la cual nos conocimos lo haría, y lo voy a hacer. Escribo mis últimas palabras en esta carta:

“Adiós papá y mamá, lo siento, sí, teníais razón, hice mal en quererle, y aunque es cierto que uno no se enamora de quién desea, nadie debe enamorarse de él. Lo siento, se que no os parecerá bien, pero creo que es lo mejor para todos, yo ya me he cansado de sufrir, llevo demasiado tiempo haciéndolo, y no quiero hacer sufrir a nadie. Sé que el dolor es inevitable, y aunque hay quien dice que el sufrimiento es opcional, a mí no me funciona… Os quiero mucho a los dos, también quiero mucho a Nico, mi hermano pequeño, espero que se cuide, que sea muy feliz y que nunca nadie le haga pasar por esta situación. Darle por supuesto las gracias a Marta por ser la mejor amiga que tengo, y bueno, en pocos minutos que tuve, gracias a todos por apoyarme. Sé que muchos pensaréis que mi mayor error fue conocerle, o incluso el día de hoy… pero no, el peor día de mi vida, fue cuando tuve que dar en adopción a la pequeña Lucía, y aunque sé que en parte hice bien, porque sé que ahora esta en un hogar adecuado, y sé que está feliz, por otro lado me duele no tenerla ya junto a mí. Os quiero mucho, lo siento, lo digo otra vez más, y lo seguiría diciendo toda la vida, pero de hecho no puedo. Mi vida termina hoy. Dicen que quien no perdona, no sabe amar, así que perdonarme, por favor os lo pido, ya no nos volveremos a ver más, porque esta es mi nota de suicidio y llego tarde”
Estoy sentada en la barandilla de la ventana de un noveno piso, no se si me explico… Ya no quiero vivir más, ¿de qué me sirve?, absolutamente para nada. Firmé un documento con Satanás para liberarme, y llevar una siguiente vida normal. Hoy sabré si es cierto lo de que tras la muerte existe otra vida ¡Ahora solo tengo que saltar sin mas! Salto, salto a un vacío que parece interminable, un vacío que nunca se acaba, veo pasar mi vida por delante mis ojos y el tiempo se para. Pero mi vida es trágica, dolorosa, triste y horrible y no quiero recordarla. Todo por culpa de él. El tiempo vuelve a la normalidad, sigo cayendo al vacío, a un vacío infinito y sin salida… Comienzo a llorar y sigo cayendo. Veo la acera, y rompo en grito. Lo último que recuerdo, es a una mujer chillando, y la acera roja… A partir de ahí… un profundo y oscuro agujero negro.
Paula

miércoles, 23 de febrero de 2011

Nota de la autora, y Sinopsis

Una novela paranormal que te cautivará desde el primer momento. El amor entre dos seres muy diferentes te enganchará y sólo desearás seguir leyendo... Cuando la mentira, la intriga, el amor, los misterios, las dudas, y un misterioso personaje se cruzan en tu camino, tu vida ha sido marcado por una extraña coincidencia,no siempre es desgraciada. El destino ha cambiado radicalmente, lo quieras o no, no eres tú quien lo eliges, pero sí quien puede decidir sobre lo que ocurrirá. El sufrimiento y el dolor se imponen en esta novela; pero el amor, la pasión, la amistad, y la emoción te impedirán dejar de leer.




Natsue vive enamorada del chico más guapo del instituto. La chica vive suspirando por Johnny, el capitán del equipo de fútbol, aunque él es de un curso superior y no coinciden en ninguna clase esta se las apaña para para esconderse entre la multitud en los partidos de fútbol, y observar esperanzada que, algún día sea a ella a la que le dedique un sólo gol.
Cuando a penas quedan dos meses de clase Johnny comienza a salir con Jasmine, cosa que a Natsue le molesta. Las chicas deben superar una gran adversidad, la amistad de ocho largos años pende de un hilo ¿serán capaces de seguir unidas y no caer ante los encantos de Johnny?
El último día de clase se celebra un baile, y como recompensa por haber pasado de curso con notas excelentes, le conceden a Natsue una de sus peticiones: En el verano irá a la casa de verano de su familia con sus amigas, las que queden, o completamente sola; lo que ella nunca hubiese imaginado, es que aquel mes prometedor acabaría por ser el mejor y el peor verano de su vida. Desentrañar un misterio, descubrir los secretos que se esconden tras las sombras; nunca nadie le había dicho a Natsue que correría peligro de muerte en innumerables ocasiones, y que, de no ser por dos misteriosos muchachos aquel tipo la hubiese matado.

jueves, 17 de febrero de 2011

Hola, tengo nueva novela.

Voy a comenzar a publicar la primera novela que escribí. Sólo he escrito la primera parte, y a mano; me ocupó 327 páginas a mano. A ordenador aún no la he pasado, pero empezaré a subir los capítulos cuanto antes. Espero que los disfrutéis. Os dejaré un pequeño resumen /reseña /prólogo para que lo leáis. Espero que la disfrutéis, a mi me encantó escribirla, fue muy apasionante, y, sinceramente, me hubiese gustado ser la protagonista.

Al final del blog, tenéis a las protagonistas :)
Por cierto, estas entradas, los capítulos, serán más breves que en mi otro blog:  http://vermouth-lashistoriiasdenatsue.blogspot.com/
Un beso a tod@s.